Desde hace años, la desinformación es una de las grandes amenazas para la democracia. Los bulos, las narrativas manipuladas y la posverdad se expanden con rapidez en redes sociales, foros y canales de mensajería. Frente a esta amenaza, el periodismo de verificación ha asumido un papel fundamental: identificar los engaños, contextualizar los hechos y ofrecer a la ciudadanía herramientas para interpretar la realidad con criterio.
Las herramientas automatizadas están empezando a limitar el trabajo de quienes luchan contra la desinformación. Desde la Fundación Informativos.Net denunciamos una práctica que pone en riesgo el derecho a una información veraz y contrastada.
Sin embargo, esta labor esencial está siendo obstaculizada por un nuevo fenómeno preocupante: la censura automatizada de contenidos por parte de sistemas de inteligencia artificial y el bloqueo de las IAs ante ciertos temas que consideran que infringen las normas de uso.
La paradoja: silenciar al verificador
Cada vez es más frecuente que plataformas digitales, redes sociales y asistentes basados en IA eliminen, bloqueen o limiten el alcance de publicaciones que reproducen bulos con el objetivo explícito de desmentirlos. Estas restricciones se activan de forma automática, sin distinguir entre quienes fabrican falsedades y quienes las denuncian.
¿El resultado? Se penaliza a quienes combaten la mentira.
En nuestro trabajo diario como medio comprometido con la verificación, hemos sido testigos directos de cómo contenidos cuidadosamente construidos —basados en evidencias, fuentes contrastadas y con un enfoque claramente divulgativo— han sido marcados como “nocivos”, “violentos” o “incitadores al odio”, únicamente por citar o mostrar un bulo viral antes de desmontarlo.
Esta automatización sin criterio contextual no solo es absurda: es peligrosa.
Sin capacidad de mostrar, no hay posibilidad de desmentir
Para desmontar eficazmente una desinformación, es imprescindible analizar cómo se presenta: su lenguaje, su narrativa, sus recursos visuales. No podemos combatir una mentira sin mostrarla. Y sin embargo, las barreras impuestas por estos sistemas automáticos impiden justamente eso. No podemos usar algunas herramientas basadas en IA porque nos bloquean su acceso alegando que inclumplimos las normas de uso.
Verificar no es difundir. Verificar no es amplificar. Verificar es desactivar. Verificar es proteger.
Una llamada a la responsabilidad de las plataformas
Desde Informativos.Net, hacemos un llamamiento urgente a los responsables de estas herramientas automatizadas, a los desarrolladores de inteligencia artificial y a las grandes plataformas tecnológicas:
Revisen sus políticas y algoritmos de moderación.
Incorporen protocolos que reconozcan el contenido verificador como un servicio público, no como una amenaza.
Escuchen a quienes cada día trabajamos para proteger el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, contrastada y libre de manipulación.
Verificar es proteger
En un entorno saturado de desinformación, limitar al periodismo que desmonta bulos no es proteger a la audiencia: es dejarla desprotegida frente a quienes la manipulan.
Seguiremos haciendo nuestro trabajo con rigor, responsabilidad y compromiso. Seguiremos explicando cómo se fabrica la mentira. Seguiremos recordando que, en tiempos de algoritmos opacos, la verdad necesita aliados valientes. El derecho a una información fidedigna está recogido por nuestra Constitución y es un derecho de la ciudadanía del que son garantes los periodistas.
Porque verificar no es censurar. Verificar es proteger.